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Castillo de Garcimuñoz Villa manchega conquense situada en las cercanías del embalse de Alarcón. Situado en la cima de una colina, el conjunto urbano mantiene su estructura medieval, partiendo del castillo, que originalmente, cerraba una muralla. Las calles de especial interés, jalonadas de casas señoriales con escudos, son la que parten precisamente el castillo, Corredera y Horno. Varios tramos de estas calles son de sumo interés por su ambiente de tipo medieval y por las fachadas y rejas renacentistas y barrocas, de los siglos XVI y XVII. El paisaje constituye un magnífico entorno natural.
Construido por el infante don Juan Manuel sobre el alcázar árabe, el castillo fue rehecho totalmente en la segunda mitad del siglo XV por don Juan Pacheco, marqués de Villena. Comenzó siendo solo una fortaleza, bastión de vigilancia del marquesado de Villena y alcanzó notoriedad eterna el día que, asaltando estos muros, recibió herida mortal el poeta Jorge Manrique. El pueblo asumió completo el nombre de su castillo, cuya estructura básica aún permanece en pie; sorprenden sus equilibradas proporciones, las poderosas torres y, sobre todo, la bellísima portada principal, de estilo renacimiento.
Asimismo, en el siglo XVIII, se construyó en su recinto la iglesia parroquial, que inscribe su torre cuadrada en uno de los cubos de la muralla. Conserva en su interior un monumental retablo barroco recientemente restaurado. Dentro del conjunto urbano resalta la Casa Gótica, del siglo XIV. Se trata de una casa de tipo popular, gótica, de dos plantas, entre medianerías, y patio interior con soportal. |